Si no hay crecimiento, la reelección se vuelve difícil
En los períodos 2005-2010 y 2010-2015, Uruguay creció de manera extraordinaria, por dos razones. Primero, por el “rebote” tras la mayor crisis de la historia. Segundo, en ancas del super ciclo de los commodities. Y en ambos casos fue reelecto el partido en el gobierno.
Tras aquellos “quinquenios de oro” (por usar lenguaje futbolero), en los que se creció respectivamente 33% y 29%, vino el tercer gobierno del Frente Amplio, el segundo de Tabaré Vázquez, y el crecimiento fue paupérrimo: 5% en el acumulado de los cinco años. Y se perdieron las elecciones.
En el período siguiente, el presidente Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, enfrentó con éxito la pandemia, pero repitió, al cabo del quinquenio, un pobre resultado económico: sólo creció 7% en los cinco años. Y su partido también perdió las elecciones.
Ha vuelto a quedar bien claro que en Uruguay no le hemos puesto motor al velero y que, si no hay viento, éste se mueve poco.
No pretendo ser económico-centrista y entiendo que en esos dos gobiernos perdidosos pudo haber otras razones, extra económicas, que coadyuvaron a las respectivas derrotas. Pero permítaseme considerar al pobre crecimiento económico como una razón valedera. Con poco crecimiento hay poco para repartir en materia fiscal y también poco para aumentar salario y empleo.
De hecho, en una entrevista con Ismael Grau, en Búsqueda, en diciembre de 2024, expresé, e Ismael eligió para titular la entrevista, que “el bajo crecimiento económico ya se cargó a dos gobiernos”.
Ahora estamos a poco más de un año de haberse iniciado un nuevo período de gobierno. El crecimiento económico viene claramente por debajo de lo proyectado en el Presupuesto y la proyección para el quinquenio ya bajó tres puntos y está en un dígito. Mientras tanto, la aprobación del presidente viene muy por debajo de lo que cualquiera hubiera imaginado sólo unos meses atrás. ¿Correlación o causalidad?
En cualquier caso, siendo que es muy temprano todavía, con la información de hoy, todo apunta a que se cumpliría aquello de “no hay dos sin tres”.


