El affaire FONASA: la montaña parió un ratón
Una combinación de muy mala comunicación por parte del gobierno (lo que a esta altura debería hacerles replantear cómo hacerlo) más una enorme ignorancia sobre el tema y la habitual mala intención de los barrabravas que habitan en las redes sociales, dio lugar a un pésimo tratamiento del tema FONASA en las vísperas del final del año.
El gobierno comunicó mal dos veces. Primero el presidente, por falta de precisión, y después el MEF, por exceso de precisión, en un hilo de tweets que sólo puede haber entendido un pequeño puñado de los tres millones cuatrocientos mil uruguayos. Desde la oposición se dijo cualquier cosa: que se requería ley, que era una confiscación, que subirían las cuotas mutuales, y más cosas por el estilo.
En cuanto a la ignorancia sobre el tema, como suele suceder con los más de tres millones de directores técnicos, ahora aparecieron más de tres millones de expertos en FONASA.
Y los malintencionados de siempre (en este caso de la Amsterdam como otras veces de la Colombes) se aprovecharon del río revuelto.
Finalmente, el lunes 29 el MEF puso las cosas en su lugar, al explicar la medida en profundidad y de manera mucho más entendible.
A continuación, algunos apuntes al respecto.
Uno, es un tema pendiente desde 2019.
Dos, se trata de un tema técnico y no fiscal, si bien arrimará recursos a la Tesorería que apenas disminuirán el cuantioso déficit del FONASA.
Tres, la brecha entre el valor vigente del CPE (costo promedio equivalente de las cápitas de la salud) y el que debería aplicarse, es considerable y requiere ser ajustado.
Cuatro, eso implica subir el tope anual de lo que se debe pagar al FONASA, lo que impactará en quienes reciben una devolución en septiembre del año siguiente, por lo que se les había sido cobrado en exceso. Ese impacto implicará que una parte de esos ciudadanos dejará de percibir la devolución y que el resto la verá menguada.
Quinto, esto regirá desde el 1° de enero de 2026 por lo que recién tendrá efecto en la devolución de excedentes de septiembre de 2027.
Sexto, sigue habiendo un tope, por lo que esta contribución no es un adicional al IRPF.
Séptimo, los afectados son los contribuyentes de mayores ingresos, que trabajan en relación de dependencia. Se anunció que una ley hará que no resulten afectados quienes trabajan de manera independiente.
En definitiva, lo que cambia es mucho menos que lo que el tsunami desatado pareció mostrar. Parturient montes, nascetur ridiculus mus.
Una mención para la actitud del actual MEF, que se animó a ponerle el cascabel al gato, lo que sus dos antecesores no se animaron a hacer.
Y otra para la actual oposición. Este ajuste del CPE es consistente con el Sistema Nacional de Salud (SNS) que introdujo el FA en su primer gobierno, hace 20 años, y que la actual oposición no tocó cuando estuvo en el gobierno hasta hace menos de un año.
Quien fue subsecretario del MSP en el gobierno anterior, “criticó que se trata de una medida aislada y que habría que hacer una revisión más global del sistema” según El País, del martes 30. Una pena que no hayan hecho esa revisión más global cuando estuvieron a cargo del sistema.
Un SNS plagado de vacas atadas que pagan, como siempre, los ciudadanos sin lobby. Es por ahí que se debería buscar abaratar el costo del SNS.


